Frutose puede acelerar la diseminación del cáncer de ovario
La investigación indica que la fructosa liberada por células que sobreviven a la quimioterapia puede hacer que los tumores ováricos sean más propensos a diseminarse.

El 4 de agosto de 2026, científicos del The Wistar Institute publicaron resultados que vinculan la fructosa – un azúcar presente en muchas bebidas dulces – al aumento de la capacidad de diseminación de células de cáncer de ovario que permanecen después de la quimioterapia.
Fructosa como señal química
Los autores descubrieron que las células sobrevivientes a la quimioterapia, aunque ya no se están dividiendo, continúan biológicamente activas y liberan moléculas que comunican a las células vecinas. "Some cancer cells that survive chemotherapy aren't dividing anymore, but they're still biologically active," explicó Aidan Cole, Ph.D., primer autor del estudio.
Células sobrevivientes liberan fructosa
Al separar las células que sobrevivieron al tratamiento de los compuestos que secretan, el equipo constató que la exposición de otras células cancerosas a esos compuestos aumentó significativamente su capacidad de diseminarse. El análisis identificó la fructosa como el componente responsable de este efecto.
Fructosa reduce la producción de colesterol
Utilizando técnicas a gran escala, incluida una pantalla CRISPR, los investigadores observaron que la fructosa disminuye la producción interna de colesterol en las células vecinas. El colesterol funciona como una especie de “pegamento” que mantiene unidas a las células tumorales; su reducción debilita esas uniones, facilitando la migración de las células cancerosas.
Las estatinas pueden influir en el proceso
El estudio también mostró que las estatinas – medicamentos que bloquean la producción de colesterol y son usados por alrededor de 39 millones de personas en los Estados Unidos – debilitan las conexiones entre las células tumorales, haciéndolas más propensas a escapar. "We haven't tested this effect in patients yet, but it raises questions about combining cholesterol-lowering drugs with chemotherapy, especially since ovarian cancer is most common in postmenopausal women who are often already on statins," comentó Katherine Aird, Ph.D., co-autora senior.
Impacto de la dieta
Los autores observaron que ingestas elevadas de fructosa, comparables a las encontradas en bebidas azucaradas, pueden estimular la diseminación del cáncer incluso en ausencia de quimioterapia. En los Estados Unidos, el jarabe de maíz rico en fructosa puede representar entre ~8 % y ~20 % de la ingesta calórica diaria, sugiriendo que los hábitos alimentarios influyen en la progresión tumoral.
Próximos pasos
Aunque aún no haya pruebas clínicas que verifiquen si la reducción del consumo de fructosa mejora el pronóstico, los resultados apuntan a una nueva capa de interacción entre nutrición y cáncer. Los investigadores planean investigar si la misma vía que involucra fructosa y colesterol está presente en otros tumores que se diseminan dentro de la cavidad torácica, como los de páncreas, colon y hígado.
Con información de ScienceDaily.
Fuente: ScienceDaily