La desilusión cubana y el fin del optimismo por cambios
Tras la captura de Nicolás Maduro y declaraciones de Trump, la esperanza de transformaciones en la isla disminuyó.

Una ola de optimismo sobre cambios políticos y económicos en Cuba, impulsada por la captura del autócrata venezolano Nicolás Maduro y declaraciones del entonces presidente Trump, se apoderó de muchos cubanos a principios de 2026. La creencia de que la dictadura cubana tenía sus días contados generó esperanzas de una transición democrática inminente, que ahora se han desvanecido, llevando a muchos a buscar el contexto de esta transformación.
El optimismo inicial y la desilusión actual
A principios de 2026, muchos cubanos, como Eugenio, dueño de un quiosco en La Habana, creían que la dictadura cubana estaba con los días contados. La captura de Nicolás Maduro y la promesa de Trump de que Cuba sería la siguiente generaron un optimismo exagerado entre muchos. Existía la creencia de que la solución al desastre sería cuestión de tiempo, con apuestas sobre el día y el mes del cambio. Sin embargo, la ilusión duró poco. Zaida, especialista médica, reconoce que, en septiembre, la situación seguía siendo la misma. Yoel, estudiante universitario, cuenta que jóvenes que antes no se interesaban por la política se involucraron, pero muchos percibieron, a finales de junio, que era una "conversación vacía".
La frustración de los cubanos y la disminución de las protestas
La frustración y la impotencia son perceptibles entre los cubanos. Mery expresa desconfianza en los estadounidenses, afirmando que prevalecen el pragmatismo y los asuntos de Seguridad Nacional de EE. UU. Carlos, sociólogo, confiesa que también se ilusionó, pero con el paso de los meses, la esperanza se extinguió, y el cambio democrático se ve como una utopía. Las calles de La Habana y otros municipios vieron a personas protestar contra los apagones y la mala gestión de los servicios básicos, pidiendo la renuncia de Díaz‑Canel y gritando por libertad. Sin embargo, las protestas callejeras disminuyeron sensiblemente. En agosto, el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) compiló 34 manifestaciones, comparadas con 72 de julio y 107 de junio. Esta baja se atribuye al agotamiento y a la disipación del "efecto Trump". A pesar de ello, la intensidad represiva contra los cubanos que protestan no disminuye, y el número de presos políticos, reportado por Prisoners Defenders, es de 1.327.
Las perspectivas económicas y la crisis estructural
La caída del castrismo no se ve como inminente. La pobreza extrema aumenta junto al precio de los alimentos. Las previsiones del régimen indican un aumento de los apagones para septiembre, debido al mantenimiento de termoeléctricas y a la falta de combustible. Un especialista de la empresa eléctrica afirma que los apagones pueden extenderse por días en La Habana y semanas en las provincias. Las 176 medidas aprobadas para reactivar la economía y la próxima aprobación de nuevas regulaciones para el sector privado y la inversión extranjera no deberían cambiar el panorama, según algunos. El viceministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Carlos Luis Jorge Méndez, adelantó que empresas privadas cubanas podrán gestionar importaciones y exportaciones directamente, y que se eliminará la exigencia de contratar trabajadores cubanos vía agencias estatales. Afirmó que "esto es serio, es un proceso real", pero pocos analistas creen en el éxito. Gustavo, economista, señala que las reformas liberales van contra la naturaleza del gobierno, que, para él, no tiene credibilidad. La crisis en Cuba es estructural, con el modelo económico y político sin funcionar después de 67 años de experimentos fallidos.
Debates sobre la política de Estados Unidos para Cuba
Las voces consultadas registran que la expectativa de cambio político en Cuba, tras la captura de Nicolás Maduro, se disipó lentamente. Sebastián A. Arcos, director del Instituto de Estudios Cubanos de la FIU, afirma que una Cámara de Representantes demócrata no sería suficiente para descarrilar la política sobre Cuba, pero un Senado demócrata sería diferente. Luis Zúñiga, ex‑diplomático, cree que un Congreso demócrata "cuestionaría o interferiría en la política actual de sanciones económicas". Joe García, ex‑congresista demócrata, defiende un nuevo acercamiento económico, apoyando al sector privado cubano en lugar de estrangular a la población civil. Argumenta que la política de obstinación del régimen cubano es la causa de la tragedia económica, pero que la multiplicación de sanciones ha aumentado el sufrimiento del pueblo. Elliott Rodríguez, candidato demócrata, declara que no apoya una invasión de Cuba, pero estaría dispuesto a respaldar una acción limitada para detener a Raúl Castro, siempre que sea legal y con protección civil. Arcos explica que EE. UU. parece haber descubierto que el régimen castrista es más difícil de manejar que Venezuela, moviéndose con más cautela. Zúñiga considera que la colocación de una fuerza naval poderosa de EE. UU. y un ultimátum al régimen cubano podrían ser un "factor decisivo", al igual que el cierre judicial de Raúl Castro, que podría negociar para proteger sus bienes y el futuro de su familia.
Con información de Diario Las Américas, DIARIO DE CUBA, Teleprensa.
Fuente: Diario Las Américas, DIARIO DE CUBA, Teleprensa