El Niño: la pausa en el calentamiento no significa pérdida de fuerza, indican los datos
A pesar de una estabilización temporal, los indicadores apuntan al mantenimiento de un evento de intensidad excepcional en los próximos meses.

El Niño, uno de los fenómenos climáticos más buscados en este momento, presentó una estabilización temporal en las últimas semanas, lo que hizo que muchos cuestionaran si el evento está perdiendo fuerza. Sin embargo, datos recientes divulgados por Meteored, con base en actualizaciones de la NOAA, indican que esta pausa en el calentamiento no significa un debilitamiento del fenómeno, que aún es considerado de intensidad excepcional.
El Niño en estabilización temporal
En las últimas semanas, la anomalía de temperatura de la superficie del mar en la región Niño 3.4 permaneció en +1,8°C, el mismo valor registrado en las dos semanas anteriores. Después de una secuencia de aumentos expresivos en las temperaturas del Pacífico tropical, esta estabilización generó cuestionamientos. La anomalía absoluta, que considera el calentamiento de fondo de los océanos, retrocedió levemente de +2,7°C a +2,6°C en la comparación semanal.
Sin embargo, la estabilización observada no significa que el fenómeno haya perdido fuerza. Según Meteored, las oscilaciones a corto plazo son comunes y no necesariamente representan un cambio en la tendencia de El Niño.
Por qué la pausa en el calentamiento no significa debilitamiento
Los índices semanales de El Niño sufren la influencia de procesos atmosféricos y oceánicos de menor escala y duración. Por esta razón, los centros climáticos internacionales utilizan principalmente promedios mensuales y trimestrales para evaluar la intensidad y la evolución del fenómeno. Una variación de algunas décimas de grado en solo una semana, por lo tanto, no es suficiente para caracterizar el debilitamiento del evento ni para determinar su magnitud final. El comportamiento registrado en las últimas semanas debe ser analizado dentro de una tendencia más amplia, considerando la evolución de los indicadores oceánicos y atmosféricos.
La influencia de la Oscilación Madden-Julian (MJO)
Uno de los factores que pueden haber contribuido a la reciente estabilización fue el comportamiento de la Oscilación Madden-Julian (MJO), un patrón de variabilidad tropical capaz de influir temporalmente en las condiciones atmosféricas sobre el Pacífico ecuatorial. Cuando actúa en las fases 6 y 7, la MJO puede favorecer el calentamiento en la región del Niño 3.4. Durante agosto, la oscilación avanzó brevemente a la fase 6, pero su amplitud permaneció moderada y por un período relativamente corto. Esto limitó la ocurrencia de anomalías de viento del oeste más persistentes sobre el Pacífico ecuatorial, reduciendo el impulso adicional que podría acelerar el calentamiento. Esta actuación más débil de lo esperado no significa que El Niño haya perdido fuerza, sino que uno de los mecanismos capaces de intensificar el calentamiento no se manifestó según lo previsto.
Perspectivas: un El Niño aún excepcional
A pesar de la pausa reciente, los indicadores oceánicos y atmosféricos continúan siendo compatibles con un El Niño muy fuerte, llamado “Super El Niño” por los medios. Datos divulgados por Meteored señalan que los modelos climáticos continúan prediciendo anomalías excepcionalmente elevadas durante la primavera y el inicio del verano en el Hemisferio Sur. Las temperaturas pueden alcanzar cerca de 3,5°C de anomalía en ese período, manteniendo el fenómeno en niveles considerados excepcionales. La estabilización registrada en las últimas semanas exige cautela en la interpretación de los datos, siendo la tendencia a largo plazo el principal indicador a seguir.
Con información de Agrolink.
Fuente: Agrolink