Lago Nyos: el desastre invisible que mató a 1.700 personas
Hace 40 años, una nube letal de dióxido de carbono asfixió a aldeas de los alrededores del lago Nyos en Camerún.
En la noche del 21 de agosto de 1986, comunidades cercanas al lago Nyos, en Camerún, fueron alcanzadas por una masa invisible de dióxido de carbono. El desastre causó la muerte de cerca de 1.700 personas y aproximadamente 3.500 cabezas de ganado mientras dormían.
Cómo el lago Nyos acumuló tanto dióxido de carbono
El dióxido de carbono de origen magmático llega al lago a través del subsuelo y se disuelve en las aguas profundas, donde la presión permite que permanezca retenido. La fuerte estratificación de las aguas impide una circulación regular entre el fondo y la superficie, favoreciendo la acumulación progresiva del gas. Durante años, el dióxido de carbono se acumuló en las profundidades del lago, atrapado bajo más de 200 metros de agua.
El momento de la erupción límnica
En la noche del 21 de agosto de 1986, el lago Nyos liberó repentinamente una enorme nube de dióxido de carbono que se extendió por los valles y poblados cercanos. Los investigadores creen que un deslizamiento de tierra pudo haber desencadenado la liberación del gas al perturbar las aguas ricas en dióxido de carbono en el fondo del lago. El fenómeno raro se conoce como erupción límnica, en el cual aguas profundas ricas en gases ascienden repentinamente a la superficie y liberan los gases disueltos.
Por qué el gas fue letal
El dióxido de carbono es inofensivo en las concentraciones normales de la atmósfera, pero en niveles elevados actúa como un agente asfixiante, desplazando el oxígeno del aire. Como es más pesado que el aire, el gas fluyó por las laderas hacia los poblados, donde muchos habitantes murieron durmiendo antes incluso de darse cuenta de que algo iba mal. El Smithsonian estima que se emitieron alrededor de un kilómetro cúbico de dióxido de carbono.
Tubos de desgasificación y la seguridad actual
En los años siguientes, ingenieros instalaron tubos de desgasificación en el lago Nyos para liberar gradualmente el dióxido de carbono atrapado en las profundidades. En marzo de 2001, entró en funcionamiento un sistema de desgasificación a través de una tubería vertical para conducir el agua rica en gas hasta niveles de menor presión. Hoy, especialistas afirman que el lago ya no contiene dióxido de carbono disuelto suficiente como para provocar una nueva tragedia, aunque el gas sigue llegando al lago a través del sistema volcánico subterráneo.
Con información de G1, SAPO, Olhar Digital.
Fuente: G1, SAPO, Olhar Digital