Christiane Torloni habla sobre el dolor de la pérdida del hijo y una nueva fase
Actriz aborda pérdidas, reencuentros y reflexiones sobre la vida al acercarse a los 70 años

Christiane Torloni abrió su trayectoria para hablar sobre pérdidas, reencuentros y las diferentes formas que encontró para seguir viviendo, después de un período de silencio sobre la muerte de su hijo Guilherme. La actriz, a punto de cumplir 70 años, recordó el accidente ocurrido en 1991 y el proceso diario de reconstrucción de su propia existencia ante un dolor que no desaparece por completo.
La pérdida del hijo y la reconstrucción de la vida
La muerte de Guilherme ocurrió en 1991, a los 12 años, tras un accidente automovilístico en el garaje de su propia casa. Christiane calificó el episodio como la mayor prueba de una madre, afirmando que la vida estaba en juego en ese momento.
Más de tres décadas después, explica que recuperar el sentido de vivir exigió un esfuerzo diario. La reconstrucción de ese camino la describe como algo enorme que nunca termina, requiriendo una renovación diaria de la decisión de seguir viviendo.
Apoyo y cariño en los momentos difíciles
En la época de la tragedia, la actriz contó con manifestaciones de apoyo de personas cercanas y de desconocidos. Cartas y mensajes enviados por quienes seguían su dolor se convirtieron en fundamentales para evitar que se rindiera, en un período considerado de gran riesgo.
Trabajo actual en los escenarios y carrera
Actualmente, Christiane está en cartelera en Río de Janeiro con la obra Dos de Nosotros, escrita por Gustavo Pinheiro y dirigida por José Possi Neto. El elenco cuenta con Antonio Fagundes, uno de los grandes amigos de la actriz.
La experiencia personal con personajes marcados por un fuerte impacto emocional crea una conexión profunda con la historia presentada en el teatro. Además de la temporada de la obra, sigue construyendo su carrera en la televisión, el teatro y el cine.
Nuevas descubrimientos y la relación con el etarismo
Al acercarse a los 70 años, Christiane encontró una nueva actividad: el surf. La práctica, prohibida por su madre cuando era más joven, se transformó en una experiencia de tranquilidad y atención al momento presente.
La actriz también reflexiona sobre el etarismo, definiendo el prejuicio basado en la edad como algo cruel por hacer que las personas duden de la capacidad de los demás. Defiende que el envejecimiento trae nuevas descubrimientos y que el paso del tiempo no significa pérdida en todas las áreas.
Con información de Terra.
Fuente: Terra